Com a treballadores i treballadors cristians afirmem la dignitat inalienable de les persones i de la classe obrera de tot el món. En aquest camí de recerca de propostes i solucions dignes de la condició humana, volem estendre la mà a tothom des de la nostra opció pels empobrits. Ho volem fer amb la responsabilitat i l’esperança que troben el fonament en Déu i en les persones, dues causes que no es poden separar mai per a qui seguim a Jesucrist.

dimarts, 23 de juliol de 2019

UNA CULTURA DEL ENCUENTRO PARA SUPERAR LA ECONOMÍA DEL DESCARTE. Comunicada de los Cursos de Verano de la HOAC






Con el título «Una cultura del encuentro para superar la economía del descarte», La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) ha realizado una nueva edición de sus Cursos de Verano, en Salamanca, en la Residencia de los Padres Paules, del 15 al 21 de julio, una nueva ocasión para la convivencia distendida y la alegría de encontrarnos con personas de las diferentes diócesis.

El cambio de paradigma económico, la concepción del trabajo humano y del empleo y la cultura del encuentro, han centrado la reflexión de estos cursos. Empezaron el día 15 con las Jornadas de Reflexión, dirigidas a consiliarios, animadores y animadoras de la fe y seminaristas, en las que hemos profundizado en cómo se puede acompañar, desde este servicio a la comunidad, una cultura del encuentro en el mundo obrero y del trabajo.

Dentro de las actividades previstas, el día 16 se convocó a los medios de comunicación a una rueda de prensa en la Casa de la Iglesia de Salamanca, en la que comparecieron el presidente general y el responsable de Formación de la HOAC, y a la que asistieron diversos medios diocesanos y locales, y donde se lanzó el mensaje que fundamenta los cursos: “No podemos conformarnos con una sociedad configurada por una economía profundamente injusta y deshumanizadora”

Los días 17, 18 y 19 se celebraron las Jornadas de Profundización y Diálogo con las ponencias de: Enrique Lluch, doctor de Ciencias Económicas, Cristina Vega y Juan Francisco Garrido, ambos militante de la HOAC. Cada ponencia, desde sus diferentes prismas expuso cómo el sistema capitalista normaliza y genera una mentalidad que justifica un trabajo precario y la exclusión; cómo el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) nos invita a discernir cuál es el horizonte necesario para hacer posible un trabajo digno y una sociedad decente; y de qué manera debemos situarnos vitalmente quienes consideramos urgente un cambio de mentalidad, que nos permita colaborar a alcanzar una cultura de fraternidad y solidaria.

Enrique Lluch, justificó por qué se hace necesario y señaló propuestas para cambiar y conseguir que la economía sea de otra manera, en línea con lo que plantea la Doctrina Social de la Iglesia. Plateó diez premisas sapienciales  desde las  que la economía se fundamente en  la prioridad de la persona y contribuya al bien común.

Por su parte, Cristina Vega desarrolló la propuesta de Trabajo humano y empleo desde la DSI, clave de toda la cuestión social. Realizó una mirada a la realidad desde esta cultura hegemónica, centrada en el consumismo y en el individualismo en una sociedad del “bajo coste”; y se fundamenta en la tecnocracia y el mérito, que señala al empobrecido como “culpable de su propia situación”. Plantea que necesitamos reorientar nuestra mirada para recuperar los valores del trabajo y del movimiento obrero; y releyendo el pensamiento del papa Francisco, señaló la necesidad de acompañar estas realidades, con ternura, humildad y sacrificio, para situar a la persona en el centro de las decisiones y no al dinero.

Concluyeron las ponencias con la intervención de Juan Francisco Garrido que cuál es, a su juicio, debían ser las principales orientaciones para propiciar un cambio de mentalidad y alentar una nueva cultura. Este cambio necesita que se hagan visibles estilos de vida solidarios y fraternos, y sumemos a nuestros compañeros y compañeras, desde sus situaciones de empobrecimiento y precariedad, a estas iniciativas de comunión; que generemos acciones orientadas a las instituciones y al seno de la Iglesia, para que estén al servicio de las personas descartadas por este sistema.

En este espacio, nos visitó el secretario general de CCOO, Unai Sordo, que tuvo la oportunidad de saludar a los asistentes.

Finalizamos las Jornadas con una mesa de experiencias militantes de acompañamiento a trabajadores y trabajadoras con los que convivimos. En ellas, compartimos cómo ir dando pasos hacia una vida de comunión de nuestras vidas, nuestros bienes y nuestra acción que quiebre la cultura individualista que nos envuelve. En concreto, Trobades (Encuentros) HOAC, de la diócesis de Segorbe-Castellón; El café de lo sábados, de la diócesis de Jaén; y el acompañamiento y apoyo a personas durante su conflicto laboral de la diócesis de Canarias. Han sido tres experiencias inspiradas en la cultura del encuentro.

En el marco de estas Jornadas de Profundización y Diálogo, se celebró la Eucaristía con la comunidad parroquial de la iglesia de San Sebastián. Reunidos celebramos que nuestra vida es envío, es misión, orientada en dar a conocer la alegría del Evangelio y su proyecto de humanización y ofrecimos, para ello, estos días de encuentro, diálogo, convivencia y nuestro compromiso de acción de gracias.

A continuación, como signo de nuestro compromiso comunitario de la HOAC, en la lucha por un trabajo digno para una sociedad decente, tuvo lugar el gesto público en la plaza de Anaya.

La HOAC manifiesta su voluntad en promover una cultura del encuentro, cuyo itinerario pasa por:

  1. Impulsar propuestas y acciones que dignifiquen la vida de los trabajadores y las trabajadoras.
  2. La importancia de vivir desde las claves de nuestra espiritualidad cristiana y valores inspirados en la justicia social que nos humanicen; vivir desde la solidaridad y la fraternidad;
  3. Informarse y formarse para ser y vivir de otra manera;
  4. Crear espacios de encuentro;
  5. Reclamar y favorecer instituciones al servicio de todas las personas, prioritariamente, de las más desfavorecidas;
  6. Y el anuncio de un trabajo digno y para una sociedad decente.


Todas estas respuestas son concreciones para plantar cara a este sistema económico que “mata”, en palabras del papa Francisco, que precariza la vida de las personas y de nuestra “casa común”.

Los días 20 y 21 los dedicaremos a las Jornadas de Oración, en un clima de serenidad y silencio Con las Bienaventuranzas, oramos cómo se abre paso el Reino de Paz y Justicia, en nuestras vidas y, especialmente, en las situaciones de precariedad y pobreza con las que convivimos.

Salamanca, 19 de julio de 2019

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