Com a treballadores i treballadors cristians afirmem la dignitat inalienable de les persones i de la classe obrera de tot el món. En aquest camí de recerca de propostes i solucions dignes de la condició humana, volem estendre la mà a tothom des de la nostra opció pels empobrits. Ho volem fer amb la responsabilitat i l’esperança que troben el fonament en Déu i en les persones, dues causes que no es poden separar mai per a qui seguim a Jesucrist.

dimarts, 14 de gener de 2020

JORNADA NACIONAL DE CONSILIARIS I CONSILIÀRIES DE LA JOC NACIONAL DE CATALUNYA

"El pas difícil és que Jesús i l’Evangeli no siguin només una bona referència, sinó que hi hagi veritable trobament amb el Senyor.
No estan tancades a la fe però ho veuen lluny, no se senten interpel·lades. El fàcil és entrar pels valors. S’utilitza la pauta perquè és important seguir el mètode.
Connectar amb el text de l’Evangeli i aquest els «parli»."


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El dissabte  11 de gener una vintena de consiliaris de la JOC Nacional de Catalunya i les Illes han celebrat la jornada anual de formació sobre l'estil jocista d'acompanyar la Revisió de Vida Obrera, a partir del treball fet als equips federals de consiliaris i amb la interessant i valuosa aportació de l'antic consiliari de la CIJOC José María Rubio, i actual consiliari de la JOC de Zaragoza.
Moltes gràcies per tot José María!

divendres, 27 de desembre de 2019

#EN SALIDA, POR EL TRABAJO DECENTE




Al finalizar el año, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), una vez más, realiza un proceso de revisión comunitario de los objetivos desarrollados, los compromisos llevados a cabo, así como dialogar las propuestas que darán continuidad a la tarea emprendida en la concienciación de dar al trabajo humano su sentido y dignidad sagrada.
ITD surge del impulso de diversas entidades de inspiración católica que, sumando sinergias, pretende que toda la Iglesia haga suya la situación inhumana que afecta al mundo obrero y del trabajo. La realidad actual de indecente precariedad supone situarse en clave de carrera de fondo que requiere paciencia y humildad. Por eso, la revisión es un momento importante, no tanto por valorar la ‘eficacia’ de lo realizado, como por el sano ejercicio de quitarnos del modo automático en que a veces nos sitúa la puesta en marcha de las tareas y compromisos adquiridos y, situarnos en modo manual, para hacer una breve pausa en el camino y juntos: revisar, valorar, rezar…, ver en qué nos ha cambiado la vida lo realizado, en qué ha cambiado las realidades donde andamos inmersos, en qué medida hemos contribuido al cambio de mentalidad en nuestros ambientes y se tome conciencia de esta realidad; en qué medida las víctimas, ese mundo obrero empobrecido, perciben nuestra compañía y cercanía, para juntos, luchar por la dignificación y humanización de las condiciones de trabajo.
Esta iniciativa, que cada vez cuenta con mayor apoyo de grupos y parroquiasno nace por un criterio de eficacia, que también, sino fundamentalmente por un criterio de eclesialidad y de comunión de acción para expresar que es toda la Iglesia la que clama por la indecente precariedad del trabajo que nos impide llevar a cabo un plan de vida, personal, familiar y social, acorde a lo que Dios quiere.
Creemos que ITD tiene muchas posibilidades y recorrido. Hemos de ir más allá de los días claves (el 1º de Mayo y el 7 de octubre), para seguir sumando la diversidad eclesial: parroquias, delegaciones, comunidades religiosas… y proyectar públicamente lo que significa esta iniciativa, promover y generar esta conciencia de situar el trabajo como la clave de toda la cuestión social, convencidos que la diversidad no diluye nuestras especificidades sino que las enriquecen y las potencian.
El compromiso en esta iniciativa, Iglesia por el Trabajo Decente, sea respuesta agradecida de quienes nos sentimos agraciados y lo hagamos con alegría: no podemos ser hombres y mujeres tristes; con humildad: no tenemos la solución, pero en la medida que invirtamos nuestra vida en la búsqueda, será más fácil encontrar las respuestas; con paciencia: la esperanza es incompatible con la impaciencia; y siempre, con el acompañamiento y refuerzo del ministerio pastoral, concretados en lugares de encuentro y diálogo, en cartas pastorales y en incorporar esta prioridad humana y cristiana en los diversos planes diocesanos.
En este tiempo de Adviento y de espera, donde se nos invita a estar despiertos y a vivir conscientemente, atrevernos a mirar la realidad en los ojos de los empobrecidos del mundo obrero nos puede ayudar a despertar, ya que la misericordia es tomarnos en serio el sufrimiento humano y hemos de tomar conciencia que no hay esperanzas sin lucha, y es esa lucha la que nos humaniza. Estamos llamados, como dice el papa Francisco, a meternos en líos. Pues en esta tarea, Dios nos bendiga, la Iglesia nos acompañe y el mundo obrero nos acoja.

dijous, 5 de desembre de 2019

COMUNICADO FINAL DE LAS JORNADAS GENERALES DE PASTORAL OBRERA





En el XXV aniversario del documento «La Pastoral Obrera de toda la Iglesia»
Con el objetivo de conmemorar el XXV aniversario de la publicación del documento de la CEE “La Pastoral Obrera de toda la Iglesia”, hacer balance del camino que se ha recorrido, y concretar el proceso a seguir en la misión de la Pastoral obrera en el mundo del trabajo y en la Iglesia hoy, se han celebrado las XXV Jornadas Generales, en El Escorial, del 29 de noviembre al 1 de diciembre de 2019, presididos por Mons. Antonio Algora, obispo responsable del Dpto. de Pastoral Obrera de la CEAS, con asistencia de Luis Manuel Romero, director del Secretariado de la CEAS, y participación de más de 150 asistentes de más de 34 diócesis.
Acogemos con agradecimiento esta historia de fidelidad evangélica y presencia samaritana en el mundo del trabajo. Nuestra celebración y nuestra misión quieren ser, como dice el papa Francisco, “memoriosa”, por eso lo primero ha de ser el agradecimiento a hombres y mujeres que desde su compromiso de fe han decidido a lo largo de estos años acompañar la vida del mundo obrero. Este es el punto de partida. En las vidas entregadas de tantos militantes junto a sacerdotes, religiosos, obispos, reconocemos agradecidos el don del amor y la misericordia de Dios para todos, especialmente para quienes son víctimas de la precariedad, el empobrecimiento y la deshumanización que sigue sufriendo, también hoy, el mundo obrero y del trabajo.
Hoy se ha intensificado y se recrudece esta situación de inhumanidad. Los retos de la nueva revolución industrial, y de la robotización del empleo, siguen reclamando la presencia de la Iglesia. Reconocemos el trabajo como lugar humano, como lugar eclesial, como lugar teologal, y por eso el trabajo humano como principio de vida ha de seguir estando en el centro de la misión de toda la Iglesia. La Iniciativa “Iglesia por el Trabajo Decente” fruto de este camino recorrido, manifiesta la necesidad de seguir siendo Iglesia en el mundo obrero, y nos pide una apuesta decidida por el trabajo decente, también al interior de la Iglesia, como exigencia de la fe.
Para poder realizar nuestra misión eclesial, es necesario afrontar el reto que la individualización en la vida personal y social, supone para la dignidad de la persona. Es necesario construir un proyecto de humanización con todos los trabajadores y trabajadoras que plante cara a la desigualdad y el empobrecimiento creciente, aportando el valor y el sentido del trabajo como principio de vida:
Somos urgidos a vivir una nueva etapa evangelizadora, que proclame que el trabajo es para la vida, que reclame un trabajo decente que permita construir una sociedad humana; que denuncie las agresiones normalizadas e invisibilizadas de la siniestralidad laboral; que plante cara a la inequidad que genera violencia, y para ello hemos de posibilitar el nacimiento de un nuevo orden económico y social, donde junto a la lucha contra la pobreza y sus causas, contra la precariedad vital, seamos capaces de cambiar personal y globalmente nuestra relación con la creación, porque convertimos nuestras prácticas cotidianas y nuestros estilos de vida.
Para ello hemos acordado poner en marcha un proceso sinodal de mirada a la realidad, que ponga rostro a esta situación, desde el que habremos de concretar, junto a nuestros obispos, las respuestas pastorales que como Iglesia estamos llamados a ofrecer.
Somos urgidos por el amor de Cristo, a acompañar como Iglesia la vida las trabajadoras y trabajadores empobrecidos, a generar una nueva manera de pensar, sentir y vivir; una nueva mentalidad que haga que las instituciones vuelvan a estar al servicio de las personas y de sus necesidades humanas, y para ello, somos enviados a construir otra manera de vivir con nuestro testimonio.
El Escorial, 1 de diciembre de 2019. Primer domingo de Adviento

dimecres, 27 de novembre de 2019

La HOAC rechaza que el derecho a la salud de la spersonas trabajadoras sea subordinado a la primacía de la rentabilidad



por Comunicación ITD

Para este movimiento de trabajadores de la Acción Católica especializada, entidad promotora de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, el fallo del Alto Tribunal es injusto y está en la lógica de considerar al ser humano «como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar», como denuncia el papa Francisco.
La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) considera que la sentencia del Pleno del Tribunal Constitucional (16/10/2019, pdf), que permite el despido por causas objetivas si hay faltas de asistencia justificadas pero intermitentes, sitúa a la personas trabajadoras ante un mayor sometimiento en las condiciones de trabajo, y así otorgar todavía una mayor prioridad al criterio económico.
Para la HOAC, esta sentencia es claramente un retroceso al trabajo “libre, creativo, participativo y solidario” (Evangelii gaudium, 192) donde el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida. De esta forma el trabajo se convierte en un lugar de opresión, determinado por las leyes y normas establecidas para que las condiciones laborales de los trabajadores y las trabajadoras se sometan al criterio de rentabilidad, donde lo que importa es la ganancia. En el origen de la sentencia está el redactado de la reforma laboral del año 2012 al artículo 52. d del Estatuto de los Trabajadores, que endureció las condiciones laborales al suprimir la referencia al volumen de inasistencias total de la plantilla en el centro de trabajo. De esta forma, además de la indefensión que provoca, culpabiliza a la persona por enfermar y tener «faltas de asistencia al trabajo, aun justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos…» motivando así su despido objetivo.
La HOAC considera, desde una visión antropológica cristiana, injusto este fallo, cuando además sabemos que por las actuales condiciones laborales que tienen principalmente los jóvenes y las mujeres, mayoritariamente precarias, y se convierte en un motivo más para relativizar la exigencia de un trabajo decente. Por todo ello, manifiesta su adhesión a las movilizaciones convocadas por las organizaciones de los trabajadores, el 27 de noviembre, para exigir la derogación de este texto del Estatuto de los Trabajadores.
Al mismo tiempo, la HOAC realiza un llamamiento al próximo Gobierno de España para que abra procesos que promuevan transformar y alcanzar unas relaciones laborales que permitan un trabajo digno y, con ello, un modelo de desarrollo más inclusivo, sostenible y solidario.

dimecres, 30 d’octubre de 2019

A PROVENÇALS, SENT LLEVAT DINS LA PASTA EN EL MÓN OBRER: UNA FE ATERRADA




Divendres 25 d’octubre ens vàrem trobar persones de l’Arxiprestat de Provençals per a reflexionar entorn d’uns testimonis marcats per l’experiència del bisbat en la pastoral obrera. Els testimonis van ser diversos: jove estudiant i treballadora, home de mitjana edat, treballador manual, home jubilat amb el compromís amb la lluita per les pensions.

Els testimonis van suggerir molts aspectes interessants:

Ens sentíem reflectits, per exemple, en el testimoni de la persona jove en relació als fills/es. 

Es va valorar que les jornades laborals són terrorífiques. Ens falta consciència de tot plegat i de veure una mica més enllà del que fem (per exemple: si anem a comprar a les botigues del barris o a un gran centre comercial).

El sistema capitalista ha estat criticat pel Papa Francesc, titllant-lo de salvatge i assassí. Però nosaltres, en certa mesura, també l’hem impulsat. Podem canviar-lo?

L’apostolat es fa, sens dubte; potser no com abans, amb un anunci de Jesús tan explícit,…però amb la manera d’estar al món, transmets Jesús. Vol dir mirar de ser autèntics. L’apostolat es fa a la feina, agafant l’autobús, comprat al barri (per a retenir els treballadors i que els beneficis de les empreses no marxin fora), lluitant pel barri, …En definitiva, sent coherents.

Cal tenir present sempre que, el primer, és la persona. I ens cal fer comunitat i solidaritat. Es va  remarcar la importància de l’educació i de fer reflexionar entorn allò que és important i ens constitueix com a persones.

Ens hem adonat que la lluita amb la fe ens pren tota la vida; hi ha persones grans que expressen, explícitament, que estan lluitant per les pensions dels seus fills. I ja no diguem l’acompanyament dels fills que estan fent: amb la cura dels nets i netes, amb el suport econòmic a partir de les ja minses pensions.

També varen sorgir les qüestions: per què a les cúpules dels sindicats no solen a haver-hi dones? on són?

Per a tot això necessitem una fe aterrada, molt horitzontal.

D’entre el públic assistent, una veu anuncià que tot el que havíem parlat tenia a veure amb l’eix que encara estem treballant del Pla Pastoral Diocesà (Sortim!): la Fraternitat.

Ens vàrem emplaçar a trobar-nos els dies 8 i 15 de novembre, a les 19:30 a Sant Paulí de Nola (Barcelona) per continuar amb la presentació de la Pastoral Obrera a l’Arxiprestat de Provençals. Es va recordar que, des de fa uns anys, la Pastoral Obrera treballa pel treball decent en una plataforma amb altres entitats d’Església; cada any, el 7 d’Octubre se celebra la Jornada Mundial pel Treball Decent i a la diòcesi es realitzen varis actes. Finalment, es va anunciar que, a Ràdio Estel, aquest curs s’emet el programa “Llevat dins la Pasta” impulsat pel Secretariat de Pastoral Obrera Interdiocesà de Catalunya; és cada divendres a les 17:30h.

dissabte, 5 d’octubre de 2019

FRENTE A LA INDECENTE PRECARIEDAD, TRABAJO DECENTE COMO DIOS QUIERE



Por quinto año consecutivo, las organizaciones que integramos la iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» (ITD) celebramos, el 7 de octubre, la Jornada Mundial por el Trabajo Decente para hacer visible la indecente precariedad que sufre el mundo del trabajo. Junto a todos los agentes que participan en la organización política, económica y social del trabajo, urgimos a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas.
En junio se celebró el centenario de la Organización Internacional del Trabajo en el marco de su 108ª Conferencia, donde se constató la necesidad de orientar todos los esfuerzos a asegurar una transición justa a un futuro del trabajo que contribuya al desarrollo sostenible en sus dimensiones económica, social y ambiental. La apuesta común fue la de aprovechar todo el potencial del progreso tecnológico y el crecimiento de la productividad para lograr trabajo decente y desarrollo sostenible, con objeto de asegurar la dignidad, la realización personal y una distribución equitativa de los beneficios para todos.
Las preguntas que lanzamos en este 7 de octubre son estas: ¿En qué se ha transformado hoy la dignidad del trabajo? ¿Qué precariedad laboral es la que sufrimos las hijas e hijos de Dios? Cuando hablamos de precariedad laboral lo hacemos de vidas truncadas, vulnerables y violentadas; de personas explotadas y abusadas por contratos temporales y eventuales, con sueldos que no concuerdan con las horas realizadas, sin seguridad en el puesto de trabajo y sujetos a una flexibilidad que acaba quebrando la dimensión personal de las personas trabajadoras al imposibilitar una verdadera conciliación entre trabajo, familia, descanso, participación social y ocio. Seguimos constatando cómo el trabajo está lejos de ser un derecho que garantice la dignidad de la persona, mientras sigue aumentado el número de trabajadores y trabajadoras pobres.
El testimonio de Alberto, un joven trabajador que reside en Madrid, pone voz a esta realidad. «Actualmente trabajo 16 horas semanales y cobro 560 euros. La respuesta de mi jefe las veces que le he comentado el tema del salario, de la categoría siempre han sido: “Ahora no es el momento”, “la cosa está muy mal”, “ya ves cómo está la situación, no hace falta que te cuente”, “ahora no hay dinero” […] Encima hay otras personas que insinúan que quizás es que no te esfuerzas lo suficiente, que no has trabajado todo lo que deberías, que tu trabajo no lo es todo para ti y eso lo nota el jefe, que tu currículum no es lo suficientemente amplio, vamos, QUE LA CULPA ES TUYA».
Como organizaciones y movimientos de Iglesia encarnados en la realidad del trabajo, queremos ser buena noticia en nuestras casas y barrios, lugares de trabajo y centros de estudios. Y volveros a recordar que “la política económica debe estar siempre al servicio del trabajo digno”. En palabras del papa Francisco “cuando la sociedad está organizada de tal modo, que no todos tienen la posibilidad de trabajar, de estar unidos por la dignidad del trabajo, esa sociedad no va bien: ¡no es justa! Va contra el mismo Dios, que ha querido que nuestra dignidad comience desde aquí. La dignidad no nos la da el poder, el dinero, la cultura, ¡no! ¡La dignidad nos la da el trabajo!”. Y un trabajo que sea realmente digno, porque hoy “tantos sistemas sociales, políticos y económicos han hecho una elección que significa explotar a la persona”.
Sensibles a esta realidad, conscientes de la importancia de establecer puentes y mirando al mundo desde las periferias en las que estamos presentes, en esta Jornada Mundial reivindicamos que:
  • Todos los poderes públicos se comprometan de forma activa en la construcción de un sistema económico, social y laboral justo, fraterno y sostenible que sitúe a la persona en el centro.
  • El trabajo sea garante de dignidad y justicia, así como del desarrollo integral de la persona, de sus capacidades, dones y vocación, empezando por las personas más descartadas y excluidas.
  • El trabajo sea fuente de reconocimiento social y personal, a través de la dignificación de los cuidados, con nuevos planteamientos de políticas sociales, de género y educativas en igualdad entre mujeres y hombres, sin olvidar el derecho a una conciliación real de la vida familiar y laboral.
  • El trabajo es para la vida, por lo que es imprescindible que se realice en un entorno de seguridad y salud, con condiciones que garanticen la integridad física y psíquica de la persona.
Como Iglesia viva insertada en el mundo donde bulle la vida, las entidades que formamos la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente acompañamos esta dura realidad social y sus efectos deshumanizadores. Estamos llamados por ello a estar alerta para denunciar, desde la ternura, la compasión y el estilo de vida de Jesús de Nazaret, la denigración que está sufriendo la persona y el trabajo.
En esta Jornada que coincide con el inicio del Sínodo especial para la Amazonía, compartimos con todos los convocados a esa esperanzadora cita tanto los retos que nos lanza el cuidado de la Casa Común como las inquietudes ante el deterioro medioambiental y las violaciones de derechos humanos que conlleva para las comunidades más vulnerables. La defensa de la Creación nos involucra directamente como ITD en la defensa de unas condiciones laborales dignas para quienes se ven sometidos, bajo escandalosas condiciones de explotación, a prácticas productivas insostenibles con la dignidad humana y el equilibrio medioambiental.
Unimos nuestras fuerzas y compromisos como gesto profético, e invitamos a toda la Iglesia, a las comunidades, movimientos sociales y personas de buena voluntad a celebrar y reivindicar juntos esta jornada.