Com a treballadores i treballadors cristians afirmem la dignitat inalienable de les persones i de la classe obrera de tot el món. En aquest camí de recerca de propostes i solucions dignes de la condició humana, volem estendre la mà a tothom des de la nostra opció pels empobrits. Ho volem fer amb la responsabilitat i l’esperança que troben el fonament en Déu i en les persones, dues causes que no es poden separar mai per a qui seguim a Jesucrist.

dissabte, 5 d’octubre de 2019

FRENTE A LA INDECENTE PRECARIEDAD, TRABAJO DECENTE COMO DIOS QUIERE



Por quinto año consecutivo, las organizaciones que integramos la iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» (ITD) celebramos, el 7 de octubre, la Jornada Mundial por el Trabajo Decente para hacer visible la indecente precariedad que sufre el mundo del trabajo. Junto a todos los agentes que participan en la organización política, económica y social del trabajo, urgimos a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas.
En junio se celebró el centenario de la Organización Internacional del Trabajo en el marco de su 108ª Conferencia, donde se constató la necesidad de orientar todos los esfuerzos a asegurar una transición justa a un futuro del trabajo que contribuya al desarrollo sostenible en sus dimensiones económica, social y ambiental. La apuesta común fue la de aprovechar todo el potencial del progreso tecnológico y el crecimiento de la productividad para lograr trabajo decente y desarrollo sostenible, con objeto de asegurar la dignidad, la realización personal y una distribución equitativa de los beneficios para todos.
Las preguntas que lanzamos en este 7 de octubre son estas: ¿En qué se ha transformado hoy la dignidad del trabajo? ¿Qué precariedad laboral es la que sufrimos las hijas e hijos de Dios? Cuando hablamos de precariedad laboral lo hacemos de vidas truncadas, vulnerables y violentadas; de personas explotadas y abusadas por contratos temporales y eventuales, con sueldos que no concuerdan con las horas realizadas, sin seguridad en el puesto de trabajo y sujetos a una flexibilidad que acaba quebrando la dimensión personal de las personas trabajadoras al imposibilitar una verdadera conciliación entre trabajo, familia, descanso, participación social y ocio. Seguimos constatando cómo el trabajo está lejos de ser un derecho que garantice la dignidad de la persona, mientras sigue aumentado el número de trabajadores y trabajadoras pobres.
El testimonio de Alberto, un joven trabajador que reside en Madrid, pone voz a esta realidad. «Actualmente trabajo 16 horas semanales y cobro 560 euros. La respuesta de mi jefe las veces que le he comentado el tema del salario, de la categoría siempre han sido: “Ahora no es el momento”, “la cosa está muy mal”, “ya ves cómo está la situación, no hace falta que te cuente”, “ahora no hay dinero” […] Encima hay otras personas que insinúan que quizás es que no te esfuerzas lo suficiente, que no has trabajado todo lo que deberías, que tu trabajo no lo es todo para ti y eso lo nota el jefe, que tu currículum no es lo suficientemente amplio, vamos, QUE LA CULPA ES TUYA».
Como organizaciones y movimientos de Iglesia encarnados en la realidad del trabajo, queremos ser buena noticia en nuestras casas y barrios, lugares de trabajo y centros de estudios. Y volveros a recordar que “la política económica debe estar siempre al servicio del trabajo digno”. En palabras del papa Francisco “cuando la sociedad está organizada de tal modo, que no todos tienen la posibilidad de trabajar, de estar unidos por la dignidad del trabajo, esa sociedad no va bien: ¡no es justa! Va contra el mismo Dios, que ha querido que nuestra dignidad comience desde aquí. La dignidad no nos la da el poder, el dinero, la cultura, ¡no! ¡La dignidad nos la da el trabajo!”. Y un trabajo que sea realmente digno, porque hoy “tantos sistemas sociales, políticos y económicos han hecho una elección que significa explotar a la persona”.
Sensibles a esta realidad, conscientes de la importancia de establecer puentes y mirando al mundo desde las periferias en las que estamos presentes, en esta Jornada Mundial reivindicamos que:
  • Todos los poderes públicos se comprometan de forma activa en la construcción de un sistema económico, social y laboral justo, fraterno y sostenible que sitúe a la persona en el centro.
  • El trabajo sea garante de dignidad y justicia, así como del desarrollo integral de la persona, de sus capacidades, dones y vocación, empezando por las personas más descartadas y excluidas.
  • El trabajo sea fuente de reconocimiento social y personal, a través de la dignificación de los cuidados, con nuevos planteamientos de políticas sociales, de género y educativas en igualdad entre mujeres y hombres, sin olvidar el derecho a una conciliación real de la vida familiar y laboral.
  • El trabajo es para la vida, por lo que es imprescindible que se realice en un entorno de seguridad y salud, con condiciones que garanticen la integridad física y psíquica de la persona.
Como Iglesia viva insertada en el mundo donde bulle la vida, las entidades que formamos la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente acompañamos esta dura realidad social y sus efectos deshumanizadores. Estamos llamados por ello a estar alerta para denunciar, desde la ternura, la compasión y el estilo de vida de Jesús de Nazaret, la denigración que está sufriendo la persona y el trabajo.
En esta Jornada que coincide con el inicio del Sínodo especial para la Amazonía, compartimos con todos los convocados a esa esperanzadora cita tanto los retos que nos lanza el cuidado de la Casa Común como las inquietudes ante el deterioro medioambiental y las violaciones de derechos humanos que conlleva para las comunidades más vulnerables. La defensa de la Creación nos involucra directamente como ITD en la defensa de unas condiciones laborales dignas para quienes se ven sometidos, bajo escandalosas condiciones de explotación, a prácticas productivas insostenibles con la dignidad humana y el equilibrio medioambiental.
Unimos nuestras fuerzas y compromisos como gesto profético, e invitamos a toda la Iglesia, a las comunidades, movimientos sociales y personas de buena voluntad a celebrar y reivindicar juntos esta jornada.


dijous, 3 d’octubre de 2019

ESGLÉSIA PEL TREBALL DECENT - DILLUNS DELS DRETS HUMANS "UN FUTUR SENSE PRECARIETAT LABORAL"

Església Arxidiocesana de Barcelona   ·   1 d'octubre de 2019   ·   Sofia Alonso

Els dilluns dels Drets Humans del 30 de setembre eleva a l'Església com a figura clau per a repensar i construir el futur social i mercantil


L’església es reuneix amb la OIT

“No hi ha un futur apriorístic”, ha declarat Judith Carreras, consellera de l’equip de l’Oficina OIT d’Espanya. “Hem de decidir com volem encarar i dirigir les noves tendències mundials i no amagar-nos”. El paper de l’Esglèsia és decisiu a l’hora de configurar la transformació: “malgrat els nostres esforços en la construcció de la pau, la justícia social i les normes laborals, ens enfrontem a seriosos problemes de desocupació, explotació, tràfic de persones, treball esclau […] i pràctiques i mitjans tecnològics qüestionables”, declarava el Papa Francesc a la reunió centenària de la OIT el passat juny.

L’epidèmia de les economies fraudulentes

I és que la revolució tecnològica és una de les grans metamorfosis mundials que més impacte està tenint en les noves tendències mercantils i ocupacionals, com l’economia de plataformes i la uberització. Aquests fenòmens viuen en un núvol legal que encara no han limitat els diferents actors i s’estan produint alarmants fugues de drets laborals.
“Moltes d’aquestes empreses justifiquen el frau fiscal sota el paraigües de la innovació”, adverteix Núria Soto, representant de Ridersxderechos, una cooperativa que s’encarrega de lluitar per les condicions dels treballadors que es dediquen a fer repartiment amb diferents transports. “Es pot ser una empresa novedosa i respectar la llei”, indicava. A diferència del cas més invisibilitzat i en solitud que viuen les dones que es dediquen a la feina de la llar, “als riders els veiem circular per les nostres ciutats, però igualment viuen situacions amagades d’injustícia”, reflexiona la dinamitzadora de la xerrada Laura Mor.

Revenent la bici

“Mira, em paguen per anar en bici i portar una motxilla a l’esquena!”, va pensar La Núria Soto, quan necessitava diners per pagar-se la universitat. Un temps després de donar-se d’alta d’autònom, quelcom fins ara desconegut per ella, va descobrir que li havien venut la moto… o la bici? A la pràctica, la definició d’aquesta figura laboral no quadrava amb la realitat. “L’horari flexible que et prometen és un miratge, al final depenia de que complís les ordres que implícitament marcava l’empresa: si no acceptava encàrrecs el cap de setmana, desprès no em trucaven per treballar”. Al final, l’autonomía no és real.
Aquests negocis s’articulen a través d’una falsa figura de l’autònom. El fals autònom és el treballador obligat a donar-se d’alta en el règim dels treballadors autònoms de la Tresoreria General de la Seguretat Social (amb tots els gastos que això comporta pel particular). Malgrat treballar i realitzar una prestació de serveis per a una empresa de manera depenent, aliena, voluntària estan sota l’organització empresarial i a canvi d’una retribució determinada per aquesta, és a dir, el treballador depèn completament de l’empresa en totes les seves vessants. Això suposa un estalvi de costos socials per a l’empresari.

La responsabilitat és universal

“La lluita que fem és per tots”, exclamaven tant la Núria Soto com la Carmen Juares. “No només pels riders”, deia Soto, “no només per les cuidadores”, deia Juares. Es tracten de dinàmiques emergents que poden colonitzar altres territoris si la legalitat no les atura. Tal i com resumia Carreras, un dels reptes estel·lars de la OIT és prometre una Garantia Laboral Universal, que independentment de la figura laboral que ampari als treballadors, s’assegurin uns drets i condicions dignes. Al final, però, la responsabilitat que es compleixin no només recau en el Govern i els personatges internacionals; sinó en el que fa cadascú al seu espai personal per impulsar aquestes iniciatives que perfilaran el paisatge dels propers anys.

II FESTIVAL DE MAREES I MOVIMENTS SOCIALS - DISSABTE 5 D'OCTUBRE DE 10:00H A 20:00H AL PARC DE L'ESPANYA INDUSTRIAL



ESGLÉSIA PEL TREBALL DECENT - UN GRAFITI PER DENUNCIAR LA PRECARIETAT LABORAL

El proper 7 d'octubre celebrem la Jornada mundial pel Treball Decent.

De nou, la plataforma Església pel treball decent surt al carrer a reivindicar que la necessitat de trencar amb la precarietat laboral i caminar cap un treball que ens dignifiqui. L'acte, un gest públic i reivindicaitu, serà el proper dilluns 7 d'octubre a les 17:00h a la Plaça Sant Jaume. 

També us adjuntem el comunicat que hem elaborat amb motiu d'aquesta jornada.

Us esperem a tots i totes!!!






Amb motiu de la Jornada Mundial pel Treball Decent, promoguda arreu del món el dia 7 d’octubre per l’Organització Internacional del Treball (OIT) i per la Confederació Sindical Internacional (CSI), escau insistir en la situació dramàtica a què es veuen abocades moltes persones que estan en risc de perdre el seu lloc de treball habitual, de manera especial aquelles que avui fan les feines més senzilles i menys valorades per la societat.

A l’hora d’afrontar el futur, com entitats d’Església o d’inspiració cristiana, posem al centre de les nostres preocupacions les necessitats de les persones més desafavorides. Avui la Terra té prou recursos perquè tothom pugui viure dignament, la qüestió és com repartim el treball entre tothom per poder després també compartir la riquesa.

Atès el gran desenvolupament tecnològic del nostre món, hi ha un intens debat sobre el futur del treball i es plantegen molts dubtes sobre si la creació de nous llocs de treball compensarà la important i previsible destrucció de molts dels actuals. Davant els reptes del futur i compromeses des de la nostra esperança, creiem que:

Ø La nostra societat necessita recuperar el sentit comunitari i fraternal, reivindicant el paper que correspon a la política exercida amb honestedat i transparència per revitalitzar el contracte social, en benefici de totes les persones.
Ø  La realitat laboral es transformarà i cal esperar que es crearan noves oportunitats. Cal repartir millor el treball i reduir la jornada laboral; invertir en formació per capacitar i reciclar professionalment les persones, i sobretot, crear treball decent i sostenible.
Ø  La cura de les persones dependents reclama més atenció, reconeixent la seva importància i destinant-hi més recursos, personals i materials. Reivindiquem un sou mínim de 1.000 €/mes i flexibilitat per assolir una millor conciliació laboral. Les empreses cooperatives hi poden tenir un paper destacat.

Tot i que la fita de les nostres entitats és col·laborar perquè tothom pugui tenir un treball digne i decent, en el dia a dia cal donar resposta a molta gent a casa nostra que pateix per falta de feina o de feines precàries. A més a més de noves polítiques actives i actualitzades contra l’atur, cal una Renda Garantida de Ciutadania que arribi a tothom que ho necessiti, gestionada de forma transparent i amb la participació de les persones afectades.


dilluns, 30 de setembre de 2019

ESGLÉSIA PEL TREBALL DECENT - TRABAJADORAS DEL HOGAR: LA URGENCIA DE UNAS CONDICIONES LABORALES DIGNAS

Tamar Arranz Descalzo | Representante de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente. Técnica de Economía Solidaria de Cáritas. Publicado en la revista Ecclesia (pdf)
Para Cáritas, la lucha contra la vulneración de los derechos laborales y la defensa del trabajo decente es una prioridad. Para alcanzar este objetivo, el camino elegido por nuestra Confederación pasa por promover una transformación social vinculada al modelo de economía solidaria, que sitúa en el centro a las personas y la sostenibilidad de la vida.
Se trata de impulsar un cambio necesario que nos permita superar esa realidad de injusticia y desigualdad que afecta a una parte significativa de la población (según el VIII Informe FOESSA, 8,5 millones de personas están en exclusión social, lo que supone 1,2 de millones más que antes de la crisis), especialmente a aquellas personas que sigue sin poder acceder a un empleo o a quienes, a pesar de tener un empleo, no consiguen salir de la pobreza (el 14% de las personas que trabajan están en exclusión social, según el citado Informe).
Esta situación se debe a un mercado laboral caracterizado por la precariedad, la temporalidad y los bajos salarios, que colocan a España entre los países de la Unión Europea con mayor proporción de personas trabajadoras pobres. A esto se une la constatación –con datos obtenidos de un estudio elaborado en 20171 y realizado entre las personas que participan en los programas de Cáritas— de que se está normalizando la vulneración de derechos laborales en sectores como la hostelería, la agricultura y el empleo de hogar, ya de por sí muy precarizados. Esta realidad configura un mercado laboral que no asegura unas condiciones de vida dignas.
De estos sectores, el empleo de hogar, por ser el que cuenta con mayor número de inserciones laborales de personas acompañadas por Cáritas y por la amplia experiencia que tienen sus programas en su intermediación, es uno de los que especialmente más nos preocupa y con el
que existe un mayor compromiso en la lucha por su dignificación.
El empleo de hogar se caracteriza por su feminización, invisibilización, falta de reconocimiento social y unas precarias condiciones de trabajo, a lo que se añade una normalización y constante vulneración de derechos laborales. Entre sus particularidades, encontramos que es un sector que está regulado como una “relación laboral especial”, lo que, en la práctica, supone que no gozan de los mismos derechos que el resto de trabajadores y trabajadoras. Además, se trata de un sector que no está incluido plenamente en el Régimen General de la Seguridad Social y que actualmente se encuentra excluido de determinadas prestaciones, tales como el desempleo y la posibilidad de jubilación anticipada. Junto a ello, al ser una actividad que se realiza en un domicilio particular, un espacio que está considerado como inviolable, el control que se puede ejercer sobre el mismo, principalmente por parte de la Inspección de Trabajo, está bastante limitado, lo que se traduce en una desprotección ante eventuales vulneraciones de derechos.
Es decir, partimos de que el Régimen Especial que regula esta actividad es discriminatorio respecto al Régimen General que regula el resto de trabajos por cuenta ajena, tanto por las condiciones laborales que establece como por la diferencia de acceso a los derechos laborales y a las prestaciones sociales. Esto, unido al hecho de que se trata de un sector feminizado, en el que se realiza una ocupación que tradicionalmente, por la división sexual del trabajo, han cubierto las mujeres de la familia, hace que quienes trabajan en este sector sufran una doble discriminación: la que origina una legislación perjudicial e insuficiente y la motivada por la consideración del trabajo femenino como de segunda categoría. A ello se une el alto porcentaje de trabajo que se realiza dentro de la economía sumergida, lo que coloca a estas trabajadoras en situaciones de mayor opacidad y exclusión.
Por otro lado, al ser una actividad desempeñada mayoritariamente por mujeres migrantes, muchas de ellas en situación administrativa irregular, es esencial destacar el escenario provocado por la intersección de la Ley de extranjería con el Régimen especial de empleadas de hogar, que provoca circunstancias de especial vulnerabilidad al coincidir en unas mismas trabajadoras la discriminación provocada por sus condiciones laborales con la vulneración de sus derechos humanos. Esta situación de irregularidad aboca, además, a las mujeres a trabajar en la economía sumergida durante el tiempo necesario para cumplir el plazo requerido para solicitar el arraigo, un periodo de tiempo durante el cual se encuentran totalmente desprotegidas frente a la vulneración de sus derechos y, por tanto, a la posibilidad de denunciarlo.
Ante esta situación, como plantea la instrucción pastoral Iglesia, Servidora de los pobres, “no podemos callar cuando no se reconocen ni respetan los derechos de las personas”.
Junto al trabajo diario que se realiza a nivel confederal en el acompañamiento a las trabajadoras de hogar, Cáritas desarrolla también desde hace años diversas estrategias de sensibilización e incidencia dirigidas a impulsar la dignificación de este sector, con el objetivo de promover el reconocimiento social y jurídico de una profesión que es esencial para el sostenimiento de las familias y de la sociedad, y, en definitiva, para el sostenimiento de la vida.
Así, ante las elecciones legislativas que se han celebrado este año, Cáritas ha elaborado un documento de propuestas políticas para servir a la transformación de la realidad, con ideas para que las distintas formaciones políticas puedan articular respuestas cercanas, eficaces y de calidad a las necesidades de las personas más vulnerables. Entre estas propuestas destaca la inclusión plena del empleo del hogar en el Régimen General de la Seguridad Social, a través de la cual Cáritas propone realizar los cambios legislativos necesarios para que las personas empleadas en este sector alcancen la plena equiparación de derechos y tengan garantizada una protección social completa, tal y como establece la Ley General de la Seguridad Social.
El RD 1620/2011 de 14 de noviembre por el que se regulaba la relación laboral de carácter especial del servicio del hogar sólo equiparó en parte a este colectivo con respecto al resto de personas trabajadoras, al dejarlo excluido de prestaciones tan importantes como el despido, la protección por desempleo, la posibilidad de jubilación anticipada o las prestaciones para personas en situación de desempleo mayores de 52 años. Este marco legal evidencia una clara discriminación en el reconocimiento de derechos laborales y protección social de estas personas respecto al resto de trabajadores y trabajadoras.
Por tanto, Cáritas insta a establecer las medidas legislativas oportunas que garanticen de manera plena los derechos y protección social de las trabajadoras de este sector laboral, que contemplen, también, la necesidad de introducir mecanismos de control que eviten los abusos y las habituales situaciones de vulneración de derechos.
Asimismo, junto a los cambios legales es igualmente necesario acometer dos cambios más. Por un lado, lograr una distribución justa y digna de los trabajos de hogar y de cuidados, tanto en el ámbito privado, para que realmente haya una corresponsabilidad compartida entre los miembros de la familia, como en el público, ya que dado el alto grado de envejecimiento de nuestra sociedad, es cada vez más acuciante la necesidad de que el Estado asuma su responsabilidad en la prestación de los cuidados y articular sin demora unas políticas públicas que den respuesta a las necesidades de las personas y de toda la sociedad en este ámbito.  Y por otro, es fundamental dignificar esta profesión y colocarla en el lugar que le corresponde, dada la importancia que los trabajos de hogar y de cuidados tienen para el sostenimiento la vida.
En esta lucha por la dignificación del sector y la defensa del derecho a un trabajo decente de las trabajadoras del hogar, Cáritas participa de forma activa en la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, espacio fundamental de un trabajo en red que tiene como objetivo favorecer dinámicas de sensibilización, visibilización y denuncia para que el acceso a un trabajo decente se convierta en una realidad. Para ello, todas las organizaciones que formamos parte de esta Iniciativa venimos reivindicando desde el comienzo de nuestra labor pública de incidencia la necesidad de distribuir de manera justa y digna el empleo, y de fortalecer la importancia social de todos los trabajos de cuidados, tan indispensables para la vida humana.
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dissabte, 21 de setembre de 2019

UN FUTUR SENSE PRECARIETAT LABORAL - ESGLÉSIA PEL TREBALL DECENT





Amb motiu de la Jornada Mundial pel treball decent la plataforma Església pel Treball Decent ha organitzat una de les xerrades del cicle Els Dilluns dels Drets Humans.

Sota el títol Un futur sense precarietat laboral ens farem ressò del seminari internacional sobre el  futur del treball que la OIT ha dut a terme amb motiu del centenari. La consellera de la OIT a Espanya ens presentarà les línies més destacables del Seminari. I com a contrapunt, des de la realitat més pròxima, tindrem els testimonis de dos col·lectius que representen la realitat de precarietat laboral en dos dels àmbits de treball amb més projecció de futur: la cura de les persones, per l'Asociación de Mujeres Migrantes Diversas; i del treball per plataformes, per Riders x Derechos. Volem dialogar i debatre sobre el futur laboral especialment per a les persones i col·lectius més vulnerables de la societat.

La sessió tindrà lloc el proper 30 de setembre a les 19:00h a la sala d'actes de Cristianisme i Justícia!!

Us hi esperem!!!